
SOBRE DM
Deconstrucción fue tomando distintas formas, hasta el día de hoy que estoy presente en todas las redes sociales. El objetivo siempre fue el mismo: poner en discusión el concepto de “libertad de expresión”.
No creo que esa libertad sea que en los medios o las redes sociales pueda decirse cualquier cosa y que eso vaya en contra de nuestras leyes. Creo que la comunicación es un derecho, y que además de los derechos del periodismo, también las audiencias tenemos nuestro derecho a recibir información verdadera, chequeada y que cumpla con las leyes y tratados de Argentina.
Actualmente, quienes tenemos el interés de repensar el derecho a la comunicación y acceso a información, nos enfrentamos ante el enorme desafío de pensar una legislación actualizada que contemple también lo que circula en diarios web y redes sociales. No olvidemos que muchas veces circulan por allí noticias falsas o información sin chequear, cuyas consecuencias impactan directamente sobre nuestra vida cotidiana.
El otro gran debate desde DM, además de las “fake news” (yo prefiero decirles “noticias falsas”, en nuestro idioma) es el del armado de agenda: ¿de qué temas hablamos en la juntada familiar de los domingos? ¿qué noticias e información compartimos con nuestras amistades? Gran parte de la conversación que mantenemos en todos los ámbitos de nuestras vidas, está influenciada por nuestro “scrolleo” constante en las redes sociales, lo que leemos en los diarios, lo que escuchamos en los canales de streaming o en la televisión, en muy pocos casos.
Otro tema que requiere un debate urgente, es el del impacto de la tecnología en nuestra comunicación cotidiana: ¿qué consecuencias tendrá la famosa “inteligencia artificial” en nuestra manera de comunicarnos? En la circulación de audios, imágenes y videos en nuestro whatsapp, en las redes, en las redacciones de noticias… ¿cómo distinguiremos lo cierto de lo falso?
Creo que poner en debate y reflexionar sobre cuáles temas quieren que hablemos y cuáles no, también es un ejercicio interesante para nuestra vida democrática. Para todas las generaciones: los más jóvenes y los no tanto.
Me parece más interesante poder hacernos preguntas dentro de la comunidad digital, y desde DM poder canalizar esas preguntas y reflexionar con ustedes. Ya el hecho de plantear y abrir ciertos debates, esos que algunos medios, periodistas e influencers, no nos traen, ya es un montón. Habilitar la pregunta de por qué se habla del tal tema y de qué manera se hace, permite poner en movimiento temas que, se naturalizan y parecen incuestionables. Y más que nada en los tiempos que corren, que cada vez hay menos instancias para poner en común perspectivas o llegar a consensos sociales básicos de convivencia.
DM fue tomando distintas formas durante estos años, pero el objetivo y el sentido siempre fue el mismo: poner en discusión el concepto de “libertad de expresión”. No creo que esa libertad sea que en los medios o las redes sociales pueda decirse cualquier cosa. Entiendo a la comunicación como un derecho, porque además de los derechos del periodismo a emitir su mensaje, también las audiencias tenemos nuestro derecho a recibir información verdadera y chequeada.
Quienes conocen este espacio desde hace tiempo, sabrán que uno de sus puntos fuertes es compartir los comentarios y mensajes que mandan. Banco mucho poder nutrirme de sus puntos de vista, siempre desde el respeto y lo constructivo. Como suelo decir: esta gran comunidad tiene agenda propia porque planteamos discusiones centrales, desde la comunicación, para entender nuestro presente.
Desde DM construimos en comunidad, para de-construir el mensaje de los medios de comunicación y redes sociales.
¿Quién más se suma?